El ocaso de la Primavera Árabe

Por

Emiliano Guido

 

Madre egipcia. Una manifestante muestra la foto de su hijo asesinado por las fuerzas de seguridad.

OTRAS NOTAS

  • Las fuerzas de seguridad abrieron fuego contra los miles de manifestantes que este viernes a la salida de las mezquitas, protestaban contra el régimen de Bashar Al-Assad en diversas ciudades sirias, dejando un saldo de al menos doce muertos, según el Observatorio sirio de derechos humanos. Los denominados Comités de Coordinación Locales de Siria, cifraron el número de fallecidos en diecinueve.

  • La llamada revolución o primavera arabe tiene desde hace algunas semanas un nuevo invitado: Siria. Como reza un dicho en la región, no habrá guerra en Medio Oriente sin Egipto, pero no habrá paz sin Siria, de ahí la importancia del país Medio Oriental. Siria ha sabido mantenerse como un actor fundamental de la región, a pesar de no ser un país productor de petróleo, ni de ser un país con un PBI importante, ni ser un país con una gran población como lo es Egipto.

  • Hay países en los que el acceso libre a Internet no es un derecho. Es, más bien, un instrumento temido por los regímenes, que hacen lo posible por bloquearlo, restringirlo o coartarlo en un vano intento de que los internautas no puedan ver más allá de las limitaciones. Ocurría en el Irak de Sadam Husein, en el Túnez de Ben Ali y en el Egipto de Hosni Mubarak, ocurre en Irán, en Libia, en Bahrein, en Arabia Saudí, en prácticamente todo el mundo árabe -con las excepciones libanesa y palestina- y, por supuesto, ocurre en la Siria de Bashar Asad.

  • En la novela Kim de la India, el escritor británico Rudyard Kipling (1865-1936), acuñó el término “el gran juego” para describir las maniobras del espionaje europeo en su intento de dominar a los pueblos de Asia Central, desde Afganistán hasta Turquía para apoderarse de la ruta de la seda durante el siglo XIX. Aquella guerra de intrigas que también fue bautizada “el torneo de las sombras” parece reeditarse ahora en el Medio Oriente y tiene su epicentro en Siria.

  • El mundo mira estos días a Siria donde cada manifestación de un “Viernes de Grandeza”, concluye como “Viernes Sangriento”, con cifras que superan los centenares de muertos. Con las protestas sacudiendo el país, la brutal brecha entre la versión oficial y la realidad en las calles se profundiza minuto a minuto. La televisión estatal siria no ha mostrado un solo civil muerto ni el funeral de ninguno de los 320 manifestantes asesimados em el último mes.

  • Después de varios días de titubeos, el presidente sirio, Bashar el Assad, anunció una remodelación del Gabinete dimisionario, optando por la presencia en el nuevo Ejecutivo de políticos fieles, pertenecientes a la nomenclatura del Partido del Renacimiento Árabe Socialista (Baath). Pocas caras cambian, pues, en el Gobierno de Damasco; pocas opciones de auténtica liberalización se divisan en el horizonte político del país de los omeyas.

En Egipto y Marruecos, el proceso electoral post-revueltas está elevando el peso específico de formaciones islámicas de criterios ideológicos conservadores. Mientras tanto, Siria se precipita hacia una guerra civil intoxicada por la intervención de Occidente.

En sus crónicas sobre el desierto de Sáhara, el premiado periodista Ryzard Kapuscinski describía el alucinante fenómeno del espejismo. “Cuando, por fin, calmé mi sed, el horizonte recuperó su aspecto llano, vacío y muerto; mientras los colores del verde paisaje se desteñían y palidecían. La sucia agua del Sáhara me permitió seguir vivo pero me arrebató la visión del paraíso”, escribió la célebre pluma polaca en una pieza titulada Salim. En los países del mundo árabe-musulmán parece sobrevolar el mismo truco ilusorio. A inicios de este año, la región era sacudida por revueltas civiles históricas. Los analistas conjeturaban sobre la caída de otro Muro de Berlín y se fascinaban con los jóvenes movilizados y cómo sus smart-phones corrían el velo represivo de los regímenes autocráticos. Apenas unos meses después, ese fulgor se esfumó y dio paso a una transición política “desteñida y pálida”, tomando las palabras de Kapuscinski.
Por lo pronto, los hechos de esta semana en tres países significativos confirman que tras los primeros centelleos de la Primavera Árabe está quedando un paisaje ocre y raído. En Egipto y Marruecos, el cronograma electoral esta hegemonizado por formaciones islámicas ortodoxas y conservadoras. Mientras tanto, el panorama de Siria no es mucho más alentador. Las escaramuzas entre el régimen de Bashar Assad y unas formaciones militares irregulares de signo ideológico dudoso parecen replicar lo que ocurrió meses atrás en Libia, donde Occidente jugó un papel decisivo. La democracia real, el giro copernicano, el fin de los tiranos de la calle árabe: ¿Existieron? ¿Fueron acontecimientos de carne y hueso? ¿O sólo fue una bruma irreal? ¿Un paraíso fugaz, finalmente, desvanecido?

El Cairo, Rabat, Damasco. En Egipto, el dentista de 31 años Ahmad Harara es el testigo perfecto de la continuidad entre el régimen depuesto de Hosny Mubarak, derrocado en febrero, y el que lo reemplazó, comandado por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. Durante la rebelión de enero de 2011, una bala de perdigón disparada por la policía le arrancó un ojo a este mártir cairota. Luego, el pasado 19 de noviembre, durante la segunda era de las grandes movilizaciones, Ahmad perdió el otro ojo en otra represión del Ejército. Mientras tanto, en uno de los ángulos de la emblemática Plaza Tahir, colgada de un poste, una pancarta del movimiento juvenil intenta consolarlo: “Ahmed Harara, ahora somos tus ojos”.
Así están las cosas en El Cairo, la protesta civil quedó eclipsada por un cronograma electoral legislativo donde el conteo de votos de estos días determinó que siete de cada diez sufragios terminó en manos de los partidos islamistas. Nadie aventuraba un resultado de un tono político tan apagado para las fuerzas seculares y progresistas. Incluso, la mayor sorpresa estribó en que el segundo lugar entre los ganadores del comicio, detrás de Los Hermanos Musulmanes, fue para la Alianza Islámica, una formación ultra-reaccionaria y teocrática que exhorta a las mujeres a usar el niqab –un velo negro que las cubre de pies a cabeza, excepto los ojos– y que entiende como sacrílegos ciertos placeres mundanos como tomar alcohol o ver espectáculos deportivos en la televisión.
Por otro lado, Marruecos –país que abrió la serie de revueltas de febrero junto a Túnez– vive un proceso de transición institucional muy parecido al de Egipto. Con una diferencia, en vez de ser las Fuerzas Armadas el garante de la estabilidad, el papel de árbitro mayor está en manos de la monarquía. Pero, nuevamente, asoma un partido islamista como vencedor electoral. Concretamente, el Partido Justicia y Desarrollo, un bloque conservador que apostó siempre por la integración entre el sistema de partidos y el monarquismo a ultranza, resultó clarísimo ganador en los comicios de fines noviembre al obtener 107 bancas sobre 395 del total del Parlamento.
El dilema político abierto, entonces, para el movimiento democratizador de Marruecos parece ser el mismo que enfrentan los jóvenes blogueros y las capas medias urbanas de Egipto. Como advierte el periodista Ilya Topper del portal informativo Mediterráneo Sur: “El objetivo es cambiar el sistema político pero es imposible revitalizar una democracia parlamentaria con los actuales partidos marroquíes. Entonces, lo que falta es saber cómo se puede llegar de un boicot electoral a una democracia parlamentaria verdadera. Es el nudo gordiano que los movimientos del 20-F Marroquí no han aún sabido resolver. Pero ahora, al menos, queda una esperanza: al instalarse en el poder los representantes de una ideología antidemocrática, opuesta a las libertades ciudadanas, al menos se aclararán los frentes en disputa”.
Finalmente, Siria y el gran interrogante de si “sus combatientes por la libertad y el cambio” son, en realidad, ventrílocuos de las potencias de Occidente, como ocurrió en la ex Libia de Muammar Khadafi. Por estas horas, salvo en Damasco –donde el gobierno de Bashar Assad controla la situación– los enfrentamientos militares entre el Ejército y El Consejo de la Oposición se recrudecen tanto como la guerra informativa. Cada parte, por lo tanto, exporta al mundo noticias de difícil chequeo, ya que son pocos los corresponsales extranjeros asentados en el lugar, y en esa nebulosa no es fácil determinar fielmente a quién favorece la relación de fuerzas.
Pero, hay algunas certezas en el teatro sirio y es que, mientras el número de muertos por las protestas va in crescendo, es que el régimen entró en zona de riesgo. Occidente mueve sus piezas porque especulan que tras la caída de Siria, se aliviana el camino hacia una intervención en Irán pero las torpezas de del gobierno de Bashar Assad contribuyen al malestar general. “Damasco sigue con sus mensajes torcidos, exasperando a los mismísimos rusos y chinos, que no saben ya cómo justificar su apoyo a los Assad, y creando un clima de inseguridad total en toda la región. La Liga Árabe, conformada mayoritariamente por regímenes autoritarios y corruptos está asombrada: la vacua soberbia de los representantes sirios les ha facilitado la tarea, hasta el punto de que ya no se sabe si el régimen de Damasco estuviera pidiendo a gritos una intervención militar”, entiende el colega Ignacio Gutiérrez del portal Rebelión.
Egipto, Marruecos, Siria. Hasta el momento, las malas hierbas dominan el calor de la Primavera Árabe.

 

 

EL PAIS › A DOS AÑOS DE SU IMPLEMENTACION, 3,5 MILLONES DE CHICOS COBRAN LA ASIGNACION UNIVERSAL

Un plan para los pibes que llegó para quedarse

La cantidad de beneficiarios se redujo en 156.541 respecto del pico de mayo de 2010. 1.117.325 dejaron de cobrar porque los padres consiguieron empleo formal o no cumplían los requisitos, pero se incorporó a un millón de chicos nuevos.

Por David Cufré

La Asignación Universal por Hijo (AUH) cumplió en noviembre dos años desde su implementación. El programa nació con 3,3 millones de inscriptos, tuvo un pico de 3,7 millones en mayo de 2010 y el mes pasado se liquidaron 3,5 millones de beneficios. Aunque las cifras presentan variaciones menores, entre aquel techo y el nivel actual ocurrieron varios hechos significativos, que reflejan la vida propia que adquirió el sistema y su funcionamiento institucional. Por ejemplo, el padrón de niños y adolescentes cubiertos por la asignación registró un millón de incorporaciones, de las cuales 285 mil fueron gracias a que la Anses pudo depurar sus bases de datos hasta conectar a todos esos niños con sus padres, información que en un principio estaba dispersa y no permitía que esos menores accedieran a la ayuda estatal. Otros tantos dejaron de cobrar el beneficio por diversos motivos, entre los cuales el principal es que sus padres consiguieron empleo en la economía formal.

La otra razón que elevó la cifra de chicos alcanzados por la AUH fueron los nacimientos que ocurrieron en el período, bebés que la Anses detectó rápidamente e incorporó al sistema. Y una tercera causa fue la política de documentación masiva que lanzó el Gobierno a través de los nuevos DNI y campañas específicas de los ministerios del Interior y Desarrollo Social. Entre estos dos factores se contabilizan 736.128 altas en la asignación, a las que se agregan 284.656 por la identificación de hijos y padres explicada más arriba. En total, la suma arroja 1.020.784 nuevos anotados entre mayo de 2010 –cuando se alcanzó el máximo de beneficiarios, con 3.684.500– y el nivel actual –de 3.527.900 niños–.

Ese millón de adhesiones es el dato que presenta la Anses para responder a la crítica que lanzó un sector de la oposición cuando se creó la AUH y que sostiene hasta el día de hoy. Su argumento es que las condiciones impuestas para acceder son demasiado restrictivas y dejan afuera a chicos que deberían cobrar. Luego de dos años de funcionamiento, el organismo de la seguridad social asegura que el mecanismo es eficiente para captar a aquellos que merecen el subsidio y que en todo caso las correcciones que se pueden presentar son menores.

Pero si el padrón de la AUH se amplió en más de un millón de chicos y el número de beneficiarios actuales es menor en 156.000 al de hace un año y medio, hay otras razones que lo explican y también dan cuenta de las transformaciones que se van operando dentro del programa. La más notable es que 318.210 menores dejaron de cobrar ese plan porque sus padres empezaron a trabajar en la economía formal. Se convirtieron en empleados bajo relación de dependencia y pasaron a percibir las Asignaciones Familiares que liquida la propia Anses. La información es congruente con las tasas de empleo y desocupación registradas en el tercer trimestre. La primera llegó a su máximo desde 2003, con un 43,4 por ciento, mientras que el desempleo bajó hasta su mínimo desde 1990, a 7,2 por ciento. “Los padres de miles de niños que antes percibían la AUH ahora cobran las asignaciones en sus trabajos”, celebró la Anses, en un informe al que accedió Página/12.

En la misma línea, 90.144 chicos dejaron de cobrar la Asignación Universal por Hijo porque sus padres se inscribieron como monotributistas, lo que habla de un pasaje de la informalidad a algún grado de formalidad laboral. En el mismo documento se especifica que otros 285.205 menores de 18 años ya no perciben la AUH porque sus padres o tutores se convirtieron en jubilados o beneficiarios de pensiones no contributivas y el Gobierno estableció que aquel plan es incompatible con estas otras coberturas estatales. Lo mismo ocurrió con 164.263 chicos que accedieron a planes sociales liquidados por las provincias.

Hay otro grupo, de 134.725 chicos, que fueron dados de baja de la AUH porque sus padres no presentaron la libreta que acredita el cumplimiento de algunas de las condiciones impuestas para cobrar: la asistencia regular a clases y las vacunas obligatorias. Es decir, el 3,8 por ciento del total de inscriptos. El Gobierno justifica su rigurosidad en este punto porque sostiene que la AUH tuvo un impacto positivo en el aumento de la matrícula escolar y en los planes de vacunación, y que ésas son ganancias asociadas a la creación del beneficio que es conveniente preservar.

Más polémica es otra de las causas por las cuales se excluye a menores de 18 años del sistema: 164.263 quedaron de lado porque la Anses detectó que sus padres no encuadraban con algunos de los requisitos exigidos, como ser trabajadores informales y ganar menos del salario mínimo vital y móvil. La Anses realiza inspecciones permanentes para corroborar que se cumplan esas condiciones. También dentro de este grupo hay que computar a chicos que asisten a escuelas privadas que cobran cuotas mensuales superiores a los 100 pesos y por esa razón ya no pueden participar de la AUH (ver aparte).

En conclusión, entre el 1.020.784 altas y el 1.117.325 bajas, los beneficiarios actuales son 156.541 menos que en el pico de mayo de 2010. Son números que se van moviendo mes a mes y que evidencian que la AUH es un programa ya instalado que va ganando en profundidad. Esto también se refleja en el comportamiento mayoritario de quienes reciben ingresos por esta vía. Desde que entraron en vigencia las libretas donde los anotados en el sistema deben registrar la asistencia a clases y la aplicación de vacunas, 4.613.341 de ellas fueron presentadas ante la Anses. Eso liberó el pago del 20 por ciento que el organismo les retiene mes a mes hasta cumplir con ese trámite. Eso suma 1159 millones de pesos desde abril de 2010 hasta noviembre último, a razón de 523 pesos promedio por familia el mes pasado.

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La revista “Barcelona” me publicó esta carta. Para los que están en la Argentina, salió en el número 235, actualmente en venta. Hay un pequeño error, culpa mía por teclear mal. El atentado del Hotel King David fué en 1946. Saludos a todos,

Kurt

> Message du 20/10/11 17:24
> De : “KURT BRAININ”
> A : correo@revistabarcelona.com.ar
> Copie à :
> Objet : De un judío al que no le gusta el sionismo
>
> > Queridos amigos de Barcelona,
>
> Siempre llego tarde a este tema de Israel/Palestina que tanto me interesa. Después de meses de ausencia, encuentro en los números antiguos un frondoso debate, del cual me gusta especialmente la lucidez de CarlosBalmaceda y me gustan muy poco las consideraciones de Jabotito. Mi actitud personal es que, como judío, tengo la obligación moral de estar lo más lejos posible del sionismo. Por si  consideran que el tema todavía interesa, paso a explicar mis razones:
>
> 1) Este tema no comenzó en 1967, no se trata sólo de la ocupación de un país por otro, es mucho más que eso. Se trata de la invención de un país en un territorio ajeno, con la expulsión concomitante y necesaria de casi toda la población originaria y de su reemplazo por inmigrantes y colonizadores extranjeros.
>
> 2) La expulsión de esa población originaria no fué una consecuencia fortuita de la guerra de 1947-49. Era un proyecto que siempre estuvo en el meollo del sionismo, ya en el diario íntimo de Theodor Herzl, su fundador, hay una anotación de junio de 1895 según la cual habría que buscar la forma de librarse discretamente de los árabes que poblaban Palestina. En 1937, ante el primer plan de partición de Palestina (plan británico de la Comisión Peel), la dirigencia sionista encaró formalmente el proyecto de librar de árabes al futuro estado judío, creando una comisión de “transferencia” bajo la dirección de un tal Josef Weitz. Y cuando por fin se les presentó la oportunidad durante la guerra de 1947-49, Ben Gurion y los suyos favorecieron por todos los medios (terror, intimidación, expulsión directa) que más del 80 por ciento de la población árabe abandonara sus hogares en lo que a partir de entonces se conoció como Estado de Israel. Y es inútil decir el caso que han hecho de la resolución 194 de la ONU que les obliga a readmitirlos.
>
> 3) Todo ésto configura un panorama según el cual, en mi opinión, los palestinos podrían decir justificadamente que los sionistas les han robado su país. Y no soy el único judío que tiene esa opinión. Amén de los rigurosos historiadores israelíes que han investigado y relatado estos hechos, se puede mencionar el reconocimiento más o menos explícito de grandes personajes del sionismo, tales como Ben Gurion (en un comentario de 1956, citado por Nahum Goldman en un libro de 1978), Moshe Dayan (en el funeral de Roy Rotenberg en 1956) y Golda Meir (en una entrevista durante su gobierno de 1969-73).
>
> 4) Israel ha tenido mil oportunidades de lograr reconocimiento general de lo que se habían apropiado hasta 1949-67. Hace más de 9 años que está sobre la mesa la propuesta de paz de la Liga Arabe, hubo el acuerdo informal de Ginebra entre israelíes y palestinos, hubo el llamado “documento de los prisioneros”, donde notorios prisioneros palestinos en cárceles israelíes se manifestaban en favor de una solución de dos estados en base a las llamadas “fronteras de 1967″ (ésto logró incluso una especie de aceptación de principio por parte de Hamás). Pero no, no están dispuestos a parar hasta haberse quedado con la totalidad de Palestina y para eso siguen y siguen colonizando Cisjordania; No están dispuestos ni siquiera a suspender transitoriamente la colonización como base para unas conversaciones.
>
> 5) También opino que no se trata de que actualmente haya en Israel un gobierno especialmente perverso que ha supuestamente traicionado los “puros ideales” de los “padres de la patria”. Por lo arriba expuesto, me parece claro que Ben Gurion no era una pizca mejor que Netanyahu.
>
> 6) ¿Y qué decir de la imagen de terroristas que suele adjudicarse exclusivamente a los palestinos? Porque debe haber pocos países en el mundo que, como Israel, hayan llegado a ser gobernados por tantos terroristas con sangre en las manos. Menahem Begin fué responsable y ejecutor directo de la masacre de cientos de civiles, sobre todo ancianos, mujeres y niños, en Deir Yassin en abril de 1948. Años después, no sólo no se había arrepentido sino que estaba orgulloso de lo útil que había sido para asustar a los árabes y hacer que se fueran, mientras gritaban aterrorizados ¡Deir Yassin! ¡Deir Yassin!. Itzak Shamir ejecutó personalmente el atentado del Hotel King David de Jerusalén en 1948, donde no sólo murieron militares ingleses sino decenas de civiles. Ariel Sharon tiene una larga historia. Hasta el parlamento israelí (Comisión Kahan) reconoció su responsabilidad en las masacres de Sabra y Chatila (probablemente 3000 muertos, él reconoció “sólo” 700). Y, al principio de su historia, figura el asesinato de 69 civiles, dos tercios de ellos mujeres y niños, del pueblo jordano de Qibya, la noche del 14 al 15 de octubre de 1953. Cuarenta y cinco casas del pueblo fueron voladas con la gente dentro. Según un observador de la ONU, esta gente fué obligada por la fuerza a quedarse dentro.
>
> Por favor, mis estimados judíos sionistas, los exhorto a que encaren los hechos como son y se liberen de las telarañas con que se trata de hacernos creer que nuestra obligación como judíos es estar incondicionalmente con Israel, porque esos son “los nuestros” y por ello siempre tienen razón.
>
> Kurt Brainin
> C.I. 2.673.194
> Bernardo de Irigoyen 652, Buenos Aires
kurt.brainin@laposte.net

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Diario Tiempo Argentino    Inicio » Julián Blejmar Desde Tel Aviv
LO CAMBIARÁN POR MÁS DE 1000 PALESTINOS PRESOS EN LAS CÁRCELES 

Un canje con Hamas hace que vuelva con los suyos el soldado israelí Shalit

Publicado el 12 de Octubre de 2011

Por Julián Blejmar Desde Tel AvivIsrael
Las negociaciones del gobierno del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu con la organización islámica Hamas que gobierna en la Franja de Gaza ponen fin al cautiverio de Guilad Shalit iniciado cinco años atrás.
Fue la noticia que los israelíes esperaron durante más de cinco años. Ayer por la noche, el primer ministro Benjamín Netanyahu confirmó que se había llegado a un acuerdo con la organización fundamentalista Hamas para liberar al soldado franco-israelí Guilad Shalit, secuestrado en Franja de Gaza desde mediados de 2006, a cambio de la cesión de 1000 palestinos presos en cárceles israelíes, acusados por el gobierno de participar en acciones terroristas.
Luego del fracaso de un gran número de iniciativas en pos de su liberación, durante las últimas semanas se desarrollaron intensas negociaciones secretas en El Cairo entre una misión diplomática israelí encabezada por David Meidan, y representantes de las Brigadas de Ezedim Al Kasam, el brazo armado de Hamas, siempre bajo la intermediación de funcionarios egipcios y alemanes. Las mismas derivaron en un acuerdo provisorio celebrado el pasado jueves, que en el día de ayer fue rubricado entre ambas partes, tras lo cual Netanyahu y el ministro de Defensa Ehud Barak convocaron a una reunión de Gabinete de emergencia, en la que las condiciones del acuerdo fueron  elevadas a todo el Gabinete.
La primicia fue publicada a últimas horas de la tarde de ayer en la edición electrónica del diario Yediot Aharonot y en pocos minutos fue el tema exclusivo de todos los medios de comunicación y gran parte de las conversaciones de los israelíes. Pocas horas después, Abu Obeida, vocero del brazo militar de Hamas, informaba al medio árabe Al-Arabiya que existía “un pacto para dar por terminado el canje de Shalit”, el cual “se implementará en los próximos días”, mientras que por la noche, en conferencia de prensa desarrollada antes de la reunión de Gabinete, el mismo Netanyahu confirmaba oficialmente la noticia, señalando que “mis instrucciones eran no afectar las estructuras esenciales para la seguridad de Israel”, aun cuando existía una “tensión inherente entre esa necesidad y el deseo de regresar a un soldado”. Por eso añadió que luego de “arduas y largas negociaciones” con Hamas, “en los próximos días vamos a volver a Gilad en el seno de sus familiares y todo el pueblo de Israel”.
Shalit, de 25 años, fue secuestrado por Hamas el 25 de junio de 2006 en la frontera israelí con la Franja de Gaza.
Durante los últimos años, esta organización fundamentalista sólo había enviado grabaciones y escritos del soldado para reclamar su canje por presos palestinos, pero sin permitir ningún tipo de visita humanitaria en los términos de las Convenciones de Ginebra. Su secuestro, junto con el lanzamiento de misiles por parte de la organización islámica, derivó en la fuerte ofensiva militar que Israel lanzó pocos días después, el 28 de junio de 2006, en la Franja de Gaza.<

 

 

El coloreado es nuestro. El subrayado y la itálica también. Joan Prim Ibañez.

 

 

Año 4. Edición número 175. Domingo 25 de septiembre de 2011

Por

Akiva Eldar, Haaretz

Uno de los periodistas más prestigiosos del diario israelí más influyente analiza el discurso del presidente hebreo en la asamblea general de la ONU

Bertolt Brecht escribió en su poema La necesidad de la Propaganda: “incluso los que tienen hambre tiene que reconocer que el Ministro de Nutrición hace un buen discurso” (Traducción del alemán de Jon Swan). Hay que reconocer que, Benjamin Netanyahu hizo un buen discurso en la Asamblea General de la ONU. Su inglés pulido, los gestos de las manos precisos y perfecto su lenguaje corporal. Su propaganda era dulce como miel goteando de sus labios. Mejora de discurso en discurso. Pero el primer ministro prometió que esta vez se nos alimentará con la verdad, no con otro discurso de campaña. Es apropiado analizar si cumplió con su promesa.

El verdadero mensaje principal que Netanyahu llevó a Nueva York fue que la paz se logra a través de negociaciones directas entre las partes, no con medidas unilaterales como el pedido a las Naciones Unidas. (Según su verdad, la expansión de los asentamientos en los territorios, cuyo futuro se supone que estará determinado por las negociaciones, es probablemente una medida bilateral). Como gesto de buena voluntad hacia sus vecinos árabes, Netanyahu citó “un viejo dicho árabe de que no se puede aplaudir con una sola mano”. La verdad es que el “dicho” es en realidad una distorsión de un koan zen muy conocido. Un error inocente, nos pasa a todos. La mentira está en la “moral” de la frase, según la cual el problema es la negativa de los palestinos a aplaudir la paz y hablar de seguridad.

Como un iluminado, alimentando su propia verdad, Netanyahu afirmó que en el año 2000 Israel “hizo una arrolladora oferta de paz que comprendía casi todas las demandas palestinas”. Sería interesante escuchar la opinión del primer ministro israelí de entonces, Ehud Barak, sobre esta “verdad”, hablando, por ejemplo, de las demandas palestinas sobre el Monte del Templo y el problema de los refugiados. Netanyahu también invocó a su inmediato predecesor, Ehud Olmert, para que ayude a corroborar su afirmación de que no hay nadie con quien hablar. Según Netanyahu, “Olmert después hizo una oferta aún más radical, en 2008. El presidente Abbas ni siquiera respondió a ella”. Este es uno de los casos en que una verdad a medias es peor que una mentira.

Netanyahu evidentemente no leyó el artículo de opinión en The New York Times de la semana pasada, donde Olmert afirmaba que el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas nunca rechazó su oferta: “Los parámetros de un acuerdo de paz son bien conocidos y ya se pusieron sobre la mesa en septiembre de 2008 cuando presenté una oferta de gran alcance a Abbas “, escribió Olmert.

Netanyahu, que está tan preocupado por nuestra seguridad que incluso está exigiendo la creación de bases militares en Cisjordania, afirmó que los palestinos se niegan a hablar sobre las medidas de seguridad. ¿En serio? Permítanle negar que los palestinos presentaron una propuesta detallada de seguridad, a través del enviado de EE.UU., George Mitchell. ¿Cuántas veces debe repetir Abbas, en discursos y entrevistas, que está dispuesto a desmilitarizar los territorios e incluso permitir que una fuerza internacional como la Fuerza Multinacional, los Observadores del Sinaí, o incluso tropas de EE.UU., desplegándose en el estado palestino?

También es necesario revelar la verdad sobre “la negativa de los palestinos a reconocer un Estado judío en cualquier frontera”, como dijo Netanyahu el viernes en la Asamblea General. Hizo su declaración poco después de que Abbas presentase al secretario general Ban Ki-monn una solicitud oficial para que la ONU reconozca el Estado palestino dentro de las fronteras de 1967, un estado que va a vivir en paz con el Estado de Israel.

Al parecer, Netanyahu no logró ver la aplicación y no sabía que estaba basada en la Resolución 181, que prevé la creación de un Estado árabe junto al de Israel, así como en la declaración de independencia palestina de1988, que reconoció la Resolución 242 y se refirió a Israel como Estado judío.

En su discurso, Netanyahu exageró el peligro de la amenaza planteada por los extremistas musulmanes, que ilustró con el precedente de la retirada unilateral de Israel de la Franja de Gaza cuando entregó “las llaves de Gaza al presidente Abbas” y después recibieron cohetes Qassam a cambio. ¿Cómo se relaciona una retirada unilateral con la entrega de las llaves al enemigo? Netanyahu evitó livianamente la Iniciativa de Paz de la Liga Árabe, que se está quedando amarillenta después de reposar durante casi una década en el cajón. Allí, todos los miembros de la Liga Árabe, entre ellos la Organización para la Liberación de Palestina, ofrecieron a Israel no solamente la paz y la seguridad en las fronteras de 1967 y una solución consensuada al problema de los refugiados, sino también la normalización de relaciones.

La propuesta del Cuarteto, emitida tras el discurso de Netanyahu, se refiere directamente a la oferta de la Liga Árabe y la hoja de ruta para Oriente Medio –que exige el final de la construcción en los asentamientos y el desmantelamiento de los puestos de avanzada ilegales- como fuente de autoridad para las negociaciones. El Cuarteto espera que ambas partes dejen de lado la propaganda y comiencen a mostrar sus cartas. Si los palestinos no le sacan las castañas del fuego tal vez, finalmente, Netanyahu revele su verdad.

 

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