Share

Pagina/12 DIALOGOS › ALVARO GARCIA LINERA, MATEMATICO, PROFESOR DE SOCIOLOGIA Y VICEPRESIDENTE DE BOLIVIA

“De las transnacionales al Estado y del Estado a la sociedad productiva”

“Consenso con los tuyos y con los que no son los tuyos, acción directa”, afirma García Linera para describir la estrategia del gobierno de Evo Morales. Las contradicciones entre pueblos indígenas y el desafío de construir formas comunitarias de la economía.

Por Mario Toer y Federico Montero

–¿Cómo se llega al momento que hoy vive Bolivia?

–Nuestro proceso revolucionario boliviano ha atravesado varios momentos que conviene repasar. Hacia el año 2000, cuando el proyecto neoliberal parecía invencible, comienza a visibilizarse el malestar, y la gente buscaba alternativas ante las relaciones de dominación. Entonces se devela la crisis, la sociedad comienza a imaginar otra posibilidad de vida, otra posibilidad de organización política. El segundo momento es cuando este malestar colectivo, esta debilidad de dominación de las elites, de su discurso y su organización de la vida, da paso a la conformación de un proyecto de poder alternativo. Es cuando la gente dice: “Hay que recuperar los recursos naturales, hacer la asamblea constituyente y conformar un nuevo régimen de gobierno”. Esto se da entre 2003 y 2006. Luego viene un tercer período, en que este proyecto de poder se vuelve gobierno, a través del presidente Evo Morales, y donde las formas organizativas de la sociedad, que habían mostrado su capacidad frente a la represión, muestran su capacidad electoral y comienzan a implementar una serie de transformaciones del Estado, de las relaciones de poder. Pero, claro, la vieja estructura dominante puede tolerar perder el gobierno, pero antes de perder el poder va a dar una batalla muy dura. Es la batalla por el poder económico, por el poder político y el poder cultural, que va entre 2007 y 2009: la agenda constituyente sigue adelante, pero los riesgos de quiebre de la unidad estatal se hacen visibles. Se intenta un golpe de Estado, se intenta crear una dualidad conservadora del poder, contraponer al gobierno del presidente Evo con el Oriente, se crean grupos armados para dividir al país. Y el gobierno del presidente Evo va derrotando cada una de esas confrontaciones políticas. Y a cada momento este bloque nacional popular, de núcleo indígena, va a ir sorteando las tareas, por momentos debilitándose, fracturándose; después se vuelve a recomponer, para dar el siguiente paso.

–En la Argentina también hubo que “recomponer”. ¿Cómo encararon aquí estos problemas?

–Aquí ha habido un juego que podemos considerar desde la perspectiva marxista: las victorias políticas han podido ser consolidadas y viabilizadas por victorias económicas, mucho más silenciosas y menos espectaculares, pero más sostenidas. Cuando entramos nosotros, el 40 por ciento del PIB estaba en manos de dos empresas de dos países extranjeros. Al cabo de tres años pasamos de un Estado mendigo a un Estado relativamente fortalecido, con capacidad de control y manejo del excedente económico, que le va a permitir al gobierno consolidar alianzas, ampliar los beneficios sociales, expandir la distribución de la riqueza. Este tipo de transformaciones ha sido la base material de las victorias que se van llevando contra la derecha golpista y separatista. Hoy podemos decir que el bloque social popular indígena que logra el gobierno ha transformado en parte la naturaleza del Estado en Bolivia.

–¿En qué sentido puede decirse que se ha modificado la naturaleza del Estado?

–Hoy, las clases sociales que dirigen el Estado son muy distintas a las financieras, mineras, banqueras. Es un bloque de poder de origen campesino, popular, plebeyo, con alianzas con sectores medios. Los sectores que ocupan ámbitos decisorios –los ministerios, las empresas públicas–, cambiaron su condición de clase y su condición étnica cultural de manera radical. En la estructura económica, ya no es la inversión extranjera la que dinamiza sino el Estado en primer lugar. Y en el ámbito ideológico cultural desaparecen del escenario las ideas neoliberales, que eran el centro del debate. Antes lo que decía la confederación de empresarios era casi como oír al Espíritu Santo, una misión del BID o del Banco Mundial era recibida como la llegada misma de los apóstoles a Bolivia… ahora pasan a una página perdida del periódico. Estamos más atentos a qué pasó con la confederación de campesinos, qué pasó con los cocaleros, qué pasó con la Cidob… Este es el nuevo escenario político. Y el imaginario en torno del cual partidos, dirigentes, universitarios y académicos organizamos la vida, es otro, es un trípode: plurinacionalidad, autonomía y economía plural, que organiza el imaginario colectivo de la sociedad. De izquierda a derecha, discuten y se mueven en este trípode: ése es el debate. Bloques de clase, formas organizativas de la decisión político-institucional e ideario colectivo de la sociedad; en ese sentido hay un nuevo Estado. Pero un nuevo Estado no anula las luchas, ni las contradicciones: simplemente las desplaza. Esas contradicciones de la sociedad ahora atraviesan también al Estado. Por eso entramos en una nueva etapa que hemos denominado de tensiones al interior de la sociedad y del Estado.

–Serían las “contradicciones en el seno del pueblo”…

–Sí, exactamente. Yo he optado por llamarlas “tensiones creativas” porque no son proyectos alternativos; en el momento en que las contradicciones den lugar a un nuevo proyecto de Estado y sociedad, serán antagónicas, pero no es el caso. Doy algunos ejemplos: nadie pone en duda que el Estado debe ser el principal generador y controlador del excedente económico del país. La discusión es cómo se lo usa. Unos dicen: “Hay que entrar rápidamente en la etapa industrializadora”. Otros dicen: “Sí, pero utilicemos buena parte del excedente para distribución salarial”. Sólo que en nuestro país no se discute tanto en los periódicos como en tiempos leninistas sino en marchas, movilizaciones, en el paro que te hago para afirmar la posición de un sector, de una región. Es un lenguaje más plebeyo, que transcurre en la calle y no tanto en lo literario… También ha empezado a surgir otro tipo de tensiones internas. El proceso de economía plural tiene que satisfacer necesidades básicas de la gente, pero también tiene que preservar el porvenir de la vida y de la naturaleza. Nosotros, que somos defensores de la Madre Tierra, tenemos que cabalgar en esa contradicción, hoy visible, pero que hace cuatro años no lo era, sin caer en la creencia de que los que vivimos en la Amazonia tenemos que cuidar el bosque para el mundo entero. Esa es una trampa imperial que las ONG nos quieren meter, porque en el norte siguen depredando todos los bosques. Pero hay un fondo justo: tienes que satisfacer necesidades básicas y materiales sin destruir el núcleo de la naturaleza. Otra contradicción interna se da entre el interés general y el particular, con los movimientos sociales que han creado con su acción colectiva la base de este proyecto general de sociedad. Pero en ciertos momentos se repliegan y comienzan a concentrarse en sus intereses locales y particulares. Cuando la Cidob reclamaba que las 17 millones de hectáreas expropiadas fueran sólo para los indígenas de tierras bajas, o cuando la COB nos pedía que las reservas internacionales, que son de todos, se utilizaran para los salarios de salud y educación, que son de pocos. Este repliegue a lo particular es temporal, luego la sociedad crea e impulsa nuevamente intereses comunes. Entonces éstas son tensiones creativas internas al propio bloque de poder, que no ponen en discusión el núcleo de plurinacionalidad, economía plural y autonomía. Pero el porvenir sigue siendo incierto, y será una obra de creación colectiva, de debate, de duda y de avance colectivo. Nadie tiene definido el horizonte, ni está esperándonos en la esquina el comunismo. Estamos entendiendo que así se hacen las revoluciones, así de complejas. Nadie está por encima de la historia. La historia es la acción viva de las personas.

–En este contexto, ¿cómo se inscribe la convocatoria a la cumbre plurinacional que ha realizado el gobierno?

–Ha sido imaginada como una amplia convocatoria de la sociedad civil. Obtuvimos el 64 por ciento de los votos, hay una Constitución, un programa de gobierno y un sentido común consolidado. Queremos discutir qué se modifica, dónde se acelera, cómo se profundiza. Se trata de eso. Aquí hemos convocado a la sociedad civil en su conjunto, la que está cercana, la que está lejana, hasta empresarios, a todos, para ver cómo profundizamos estos tres pilares ordenadores de la sociedad, la economía y el Estado.

–¿Cuáles son los desafíos pendientes en la actualidad?

–Hay dos espacios sociales particulares que requieren aún una larga lucha y transformación. En lo económico hemos dado un primer paso. Partimos de un poder económico extranjerizado y a través de las nacionalizaciones, la presencia del Estado en la economía, se ha logrado romper muchas relaciones de dependencia, de intermediación con los mercados internacionales, de usura, empoderando al productor en muchos lugares. Pero falta el segundo paso: cuando los productores asociados de soja, maíz o trigo, por caso, tengan su silo y puedan exportar o procesar. Tenemos experiencias; en Oruro, por ejemplo, a un empresario textil le fue mal, cerró y vino el Estado, les dio crédito a los trabajadores, se asociaron y han puesto en marcha la fábrica. ¿Cómo hacemos para que eso se expanda a otras áreas de la economía? El poder económico de la sociedad productiva, ése es nuestro sueño, nuestro siguiente objetivo. De las transnacionales al Estado y del Estado a la sociedad productiva. Pero es difícil. Les puedo contar experiencias de cómo el Estado construyó empresas que no pudieron ser administradas por los que las habían pedido, y tuvieron que volver al Estado. Porque no había capacidad de gestión, ni disciplina interna. Por mucho que el Estado tenga buena voluntad, depende de la experiencia de la sociedad. Bolivia tiene una experiencia sedimentada en control de tierra comunal en términos de propiedad, pero no hay una base comunal en términos de producción directa, que es familiar e individual. ¿Cómo se pasa hacia una producción más colectiva y a una administración más común? Ahí tenemos una gran tarea, de construcción de formas comunitarias de economía, poder económico-social. El otro espacio de lucha pendiente es en el ámbito cultural. Hay un sentido común social, ésa es una victoria, pero el control material de los medios sigue siendo privado y muy afincado en las antiguas elites políticas. Las principales cadenas de televisión aquí en Bolivia están en manos de los que hace 5 años estaban en el Parlamento y en el gobierno. Están en la política mediática, con mucha incidencia, con discurso ultraconservador, histérico. ¡Pongan los noticieros y van a creer que están en Irak! Cuando hay conflictos intensos, este histerismo parece ordenar el mundo; pero cuando no hay tantos conflictos, queda ahí, como una telenovela más. Ahí hay dos batallas que dar.

–¿Cómo se origina el conflicto con los pueblos indígenas del Oriente?

–Desde que se formó el MAS, el núcleo organizativo de lo indígena y lo popular ha sido lo aymara-quechua, dos naciones que representan el 58 o 60 por ciento de la población en Bolivia. Los indígenas de tierras bajas de la Amazonia representan el 2 o 3 por ciento de la población y componen además numerosas naciones en su diversidad identitaria. Siempre ha habido un esfuerzo, no exento de complicaciones, de las regiones indígenas mayoritarias para articular con los pueblos indígenas del Oriente amazonil. En la asamblea constituyente se dio un debate muy intenso entre la lógica más peticionista y autonomista de los indígenas de tierras bajas, y la lógica más de conducción del Estado, de las tierras altas. En tierras altas ha desaparecido la hacienda, no hay atisbo del viejo señor dueño de la vida, de los sueños de la gente. En el Oriente, aunque hay una revolución silenciosa en ciertas zonas, lo que es el Beni, Pando, todavía las jerarquías son muy fuertes y ahí lo que ha hecho el gobierno es impulsar la presencia del Estado, para acelerar la ruptura de estas jerarquías tradicionales. Cuesta, porque es la tercera parte del territorio de Bolivia. Y ahí nuestros indígenas líderes de tierras bajas juegan de distinta manera: a veces en alianza franca, directa, con indígenas de tierras altas, otras con los propios patrones…

–¿Allí aparece la resistencia a la construcción de la carretera en el Tipnis?

–Antes del problema del Tipnis ya se había dado la fisura, en Santa Cruz y en el Beni. Es algo que no se conoce mucho. A comienzos de 2011, en Santa Cruz, los pueblos indígenas de tierras bajas deciden aliarse con los partidos conservadores, los verdes, para tomar el control de la asamblea legislativa departamental y aislar al MAS. Estas alianzas estuvieron basadas en la incorporación de dirigentes en la Secretaría de Asuntos Indígenas de la gobernación, algo a lo que siempre nos habíamos opuesto. Ahí se quiebra el Cidob. Lo del Tipnis se produce a continuación de esta ruptura. Pasó algo similar en el Beni, pero allí, como las relaciones sociales son más duras, más agresivas, funcionó un esquema de sobornos. Algunos dirigentes filmaron los sobornos a los diputados indígenas para que rompieran con el MAS… Todo un escándalo judicial, con sentencias aún pendientes. Ahí se detuvo esta estrategia de quebrar la alianza entre indígenas y el MAS. En Santa Cruz se logró, en el Beni no se logró.

–¿Y cómo piensan encarar la política para reconstruir alianzas con los que se alejaron?

–No es algo resuelto. Nuestra intención es volver a restablecerlas. Aunque la propuesta de aliarse con los verdes no resulta lo más óptimo, los compañeros se siguen moviendo en el ideario de la plurinacionalidad. Sostienen que no han sido suficientemente incorporados al esquema.

–Hay quienes afirman que en el gobierno, el presidente Evo y particularmente usted tienen un estilo intransigente, “jacobino”…

–Por lo general, hay dos modos de ingreso al gobierno: para enriquecer a los propios o para que sea una herramienta al servicio del beneficio del país. Las elites utilizan el gobierno para potenciarse como clase y mejorar su situación familiar, colectiva. Cuando un revolucionario, o un profesor universitario con otro tipo de ideas, es parte del gobierno, ¿para qué lo hace? Tiene que ser en función de un ideario. Esta es una primera división. Pero también se puede estar en el gobierno en función de ideales, aunque conteniéndolos por temor a los efectos que puedan tener en otros. Un poco Carlos Mesa es el ejemplo, un hombre honesto cuando fue presidente. Pero además hay que tomar decisiones. Y las decisiones tienen sus efectos, nada hay inocente en el mundo del gobierno y del Estado. En lo personal, así he asumido las cosas: para cambiar lo que está mal hay que afectar a otros. Si no, sería hipocresía. ¿Cómo un gobierno puede nacionalizar sin afectar a las compañías extranjeras? No te darán un abrazo, ni te invitarán a sus reuniones…

–Por eso insisten en el consenso con lo que ya existía, con el statu quo…

–¿Cómo vas a hacer consenso con ellos? Imposible. Haz consenso con los tuyos. Y eso hicimos. Cuando dijimos “vamos a nacionalizar”, algunos compañeros dijeron “expropie sin indemnizar”. Nosotros planteamos: “Señores, este gobierno va a nacionalizar indemnizando”. Y ganamos la discusión. Consenso con los tuyos y con los que no son los tuyos, acción directa. Y así hemos ido procediendo en distintas medidas. Hay otros momentos en que el espacio de legitimación estatal te permite tomar la misma medida, pero aplacando las resistencias, lo comunicas de la mejor forma posible. Pero en el fondo sabes que lo vas a hacer. Y no hay manera de sobornar. ¿Cómo van a sobornar a un tipo de ideales? Eso es quizá lo que observan algunos compañeros: antes se negociaba la decisión en función del dinero, fidelidades, compromisos. Es el caso del incremento del precio de la gasolina. Creíamos y seguimos creyendo que beneficiaba a Bolivia, habíamos consultado antes, lo sabía la COB, lo sabían los del transporte. Tomamos la decisión y vimos el rechazo, nos equivocamos y retrocedimos, claro. Pero se tomó porque era necesario para Bolivia, no para beneficiar a una empresa vendedora de gasolina. El presidente Evo y yo entramos al gobierno con esa convicción. Luego tienes que buscar que el que ha sido afectado no se aleje tanto, ver cómo lo recuperas o lo neutralizas. Y no puedes dudar. Si tú dudas en función de Estado y muestras debilidad, todo se viene encima. El Estado tiene sus formas, exige una representación del propio poder, por muy amplio que seas en la discusión, en la reflexión y en la consulta. Es parte de la propia retórica, de la propia catequesis del Estado. No debiera ser así, pero va a funcionar así un buen tiempo, porque así viene funcionando también hace un buen tiempo. Si no lo haces así, se te erosiona el principio de autoridad, por muy colectivamente que lo hayas construido.

Compartir:

Twitter


 

Share
 
Share

Share
 
Share

EL PAIS › A DOS AÑOS DE SU IMPLEMENTACION, 3,5 MILLONES DE CHICOS COBRAN LA ASIGNACION UNIVERSAL

Un plan para los pibes que llegó para quedarse

La cantidad de beneficiarios se redujo en 156.541 respecto del pico de mayo de 2010. 1.117.325 dejaron de cobrar porque los padres consiguieron empleo formal o no cumplían los requisitos, pero se incorporó a un millón de chicos nuevos.

Por David Cufré

La Asignación Universal por Hijo (AUH) cumplió en noviembre dos años desde su implementación. El programa nació con 3,3 millones de inscriptos, tuvo un pico de 3,7 millones en mayo de 2010 y el mes pasado se liquidaron 3,5 millones de beneficios. Aunque las cifras presentan variaciones menores, entre aquel techo y el nivel actual ocurrieron varios hechos significativos, que reflejan la vida propia que adquirió el sistema y su funcionamiento institucional. Por ejemplo, el padrón de niños y adolescentes cubiertos por la asignación registró un millón de incorporaciones, de las cuales 285 mil fueron gracias a que la Anses pudo depurar sus bases de datos hasta conectar a todos esos niños con sus padres, información que en un principio estaba dispersa y no permitía que esos menores accedieran a la ayuda estatal. Otros tantos dejaron de cobrar el beneficio por diversos motivos, entre los cuales el principal es que sus padres consiguieron empleo en la economía formal.

La otra razón que elevó la cifra de chicos alcanzados por la AUH fueron los nacimientos que ocurrieron en el período, bebés que la Anses detectó rápidamente e incorporó al sistema. Y una tercera causa fue la política de documentación masiva que lanzó el Gobierno a través de los nuevos DNI y campañas específicas de los ministerios del Interior y Desarrollo Social. Entre estos dos factores se contabilizan 736.128 altas en la asignación, a las que se agregan 284.656 por la identificación de hijos y padres explicada más arriba. En total, la suma arroja 1.020.784 nuevos anotados entre mayo de 2010 –cuando se alcanzó el máximo de beneficiarios, con 3.684.500– y el nivel actual –de 3.527.900 niños–.

Ese millón de adhesiones es el dato que presenta la Anses para responder a la crítica que lanzó un sector de la oposición cuando se creó la AUH y que sostiene hasta el día de hoy. Su argumento es que las condiciones impuestas para acceder son demasiado restrictivas y dejan afuera a chicos que deberían cobrar. Luego de dos años de funcionamiento, el organismo de la seguridad social asegura que el mecanismo es eficiente para captar a aquellos que merecen el subsidio y que en todo caso las correcciones que se pueden presentar son menores.

Pero si el padrón de la AUH se amplió en más de un millón de chicos y el número de beneficiarios actuales es menor en 156.000 al de hace un año y medio, hay otras razones que lo explican y también dan cuenta de las transformaciones que se van operando dentro del programa. La más notable es que 318.210 menores dejaron de cobrar ese plan porque sus padres empezaron a trabajar en la economía formal. Se convirtieron en empleados bajo relación de dependencia y pasaron a percibir las Asignaciones Familiares que liquida la propia Anses. La información es congruente con las tasas de empleo y desocupación registradas en el tercer trimestre. La primera llegó a su máximo desde 2003, con un 43,4 por ciento, mientras que el desempleo bajó hasta su mínimo desde 1990, a 7,2 por ciento. “Los padres de miles de niños que antes percibían la AUH ahora cobran las asignaciones en sus trabajos”, celebró la Anses, en un informe al que accedió Página/12.

En la misma línea, 90.144 chicos dejaron de cobrar la Asignación Universal por Hijo porque sus padres se inscribieron como monotributistas, lo que habla de un pasaje de la informalidad a algún grado de formalidad laboral. En el mismo documento se especifica que otros 285.205 menores de 18 años ya no perciben la AUH porque sus padres o tutores se convirtieron en jubilados o beneficiarios de pensiones no contributivas y el Gobierno estableció que aquel plan es incompatible con estas otras coberturas estatales. Lo mismo ocurrió con 164.263 chicos que accedieron a planes sociales liquidados por las provincias.

Hay otro grupo, de 134.725 chicos, que fueron dados de baja de la AUH porque sus padres no presentaron la libreta que acredita el cumplimiento de algunas de las condiciones impuestas para cobrar: la asistencia regular a clases y las vacunas obligatorias. Es decir, el 3,8 por ciento del total de inscriptos. El Gobierno justifica su rigurosidad en este punto porque sostiene que la AUH tuvo un impacto positivo en el aumento de la matrícula escolar y en los planes de vacunación, y que ésas son ganancias asociadas a la creación del beneficio que es conveniente preservar.

Más polémica es otra de las causas por las cuales se excluye a menores de 18 años del sistema: 164.263 quedaron de lado porque la Anses detectó que sus padres no encuadraban con algunos de los requisitos exigidos, como ser trabajadores informales y ganar menos del salario mínimo vital y móvil. La Anses realiza inspecciones permanentes para corroborar que se cumplan esas condiciones. También dentro de este grupo hay que computar a chicos que asisten a escuelas privadas que cobran cuotas mensuales superiores a los 100 pesos y por esa razón ya no pueden participar de la AUH (ver aparte).

En conclusión, entre el 1.020.784 altas y el 1.117.325 bajas, los beneficiarios actuales son 156.541 menos que en el pico de mayo de 2010. Son números que se van moviendo mes a mes y que evidencian que la AUH es un programa ya instalado que va ganando en profundidad. Esto también se refleja en el comportamiento mayoritario de quienes reciben ingresos por esta vía. Desde que entraron en vigencia las libretas donde los anotados en el sistema deben registrar la asistencia a clases y la aplicación de vacunas, 4.613.341 de ellas fueron presentadas ante la Anses. Eso liberó el pago del 20 por ciento que el organismo les retiene mes a mes hasta cumplir con ese trámite. Eso suma 1159 millones de pesos desde abril de 2010 hasta noviembre último, a razón de 523 pesos promedio por familia el mes pasado.

Compartir:

Twitter

 

Share
 
Share

 

 

CELAC

 

DECLARACION DE LA CONSTITUCION DE LA COMUNIDAD DE ESTADOS LATINOAMERICANOS Y CARIBEÑOS

Share
 
Share

La viceministra de medio ambiente de Bolivia, Cintia Silva, anunció este miércoles que en enero de 2012 se pondrá en marcha un programa de apoyo a las áreas protegidas en ese país con un fondo de unos 15 millones de euros (20 millones 187 mil 621 dólares), financiados por la Unión Europea.

La autoridad explicó que inicialmente los esfuerzos estarán dirigidos a fortalecer a las patrullas de guardaparques, que no cuentan con los equipos necesarios para desarrollar las acciones de protección, control y monitoreo.

“Esa situación nos ha mostrado la debilidad del sistema de áreas protegidas, los mismos guardaparques se vienen quejando de sus salarios bajos, que no hay suficientes, que no tienen equipos, que sus vehículos están dañados; entonces va a haber un muy fuerte impulso en esa parte en el primer año”, argumentó Silva.

Añadió que el segundo paso es impulsar las actividades que promueven el manejo sostenible de los recursos naturales, dentro de las áreas protegidas con pleno respeto a las características y potencialidades de los ecosistemas.

“Tenemos 22 áreas protegidas y vamos a ver cuáles están en peor estado, cuáles vamos a priorizar primero”, remarcó.

Entretanto, la Autoridad de Bosques y Tierras (ABT) le exigió a tres madereras privadas que operan en las selvas del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis) el cese de sus actividades de explotación.

El director de ABT, Clíver Rocha, precisó que se trata de las madereras Suri, Huanca Rodríguez e Isigo.

Esas empresas operaban en el Tipnis con maquinaria pesada. Además, instalaron campamentos y abrieron caminos para transportar grandes volúmenes de troncas hacia las ciudades de Trinidad (centro), La Paz (noroeste) y Cochabamba (centro).

Con base en un informe expedido por el Servicio Nacional de Áreas Protegidas sobre la situación legal de la otorgación de derechos, el gobierno de Evo Morales había suspendido el viernes último las licencias ambientales y turísticas de otros operadores privados en el Tipnis, así como de las compañías forestales, en virtud de la Ley Corta que declara la intangibilidad de esa región.

Las declaraciones de Rocha se registraron un día después de que Morales inspeccionara por aire y tierra el Tipnis, y denunciara rastros de explotación ilegal de recursos naturales por privados, reafirmara la calidad de intangibilidad de esta reserva natural y descartara, como “historia” pasada, la posibilidad de que una carretera cruce el parque enclavado en la Amazonia boliviana.

 

 

teleSUR-ABI/ao-AG

 

Share
 
Share

 

Share
 
Share

Primera vez del “Día del respeto a la Diversidad”

SOCIEDAD /  El próximo miércoles 12 de octubre, una fecha que tradicionalmente se la denominó en varios países latinoamericanos como “Día de la Raza”, dejará su lugar al “del Respeto a la Diversidad Cultural”, sacándole un contenido racista y eurocéntrico.
10.10.2011 | 16.17 |   FacebookTwitter

Por primera vez en nuestro país se celebrará el “Día del Respeto a la Diversidad Cultural”.

El feriado “correspondiente al 12 de octubre será renombrado como Día del Respeto a la Diversidad Cultural”, precisó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner hace un año cuando envió al Parlamento el proyecto de ley que fijaba 15 feriados nacionales, que concluyó siendo el decreto 1584 del 2 de noviembre de 2010.

Esta nueva denominación se inscribe dentro del espíritu del artículo 75 de la Constitución Nacional, que reconoce la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos, la personería jurídica de sus comunidades y la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que ocupan, entre otros derechos.

En Argentina la denominación Día de la Raza fue establecida por decreto del entonces presidente Hipólito Yrigoyen en 1916 como una reivindicación de la labor española en América, y buscando la reafirmación de la identidad hispanoamericana frente a Estados Unidos que avanzaba hacia el sur imponiendo su influencia en la región.

Para ese momento, España ya había establecido en 1913 la denominación de Día de la Raza, recordando con nostalgia su pasado imperial del que Latinoamérica se había liberado un siglo atrás, con el objetivo de afianzar lazos entre España y América latina. La mayoría de los países de la región adoptó ese nombre, durante las primeras décadas del siglo XX, identificado a la vez con la idea europeísta de “Descubrimiento de América”.

En la actualidad algunos países como México, Chile, Uruguay y Colombia, continúan con la misma denominación, en tanto Bolivia, Perú, Venezuela y Ecuador nombran a esa fecha de otro modo marcando un cambio en la mirada histórica e ideológica de la conquista y dominación española que se inició hace 519 años.

En este sentido, el Movimiento Indígena Latinoamericano declaró al 12 de octubre como Día de la Resistencia Indígena, y algunas organizaciones mencionan al 11 de octubre como el último día de libertad de los pueblos originarios.

Por su parte, en Cuba “no se celebra el 12 de octubre, sí el 10 de octubre porque fue el día que empezó la guerra de independencia contra España en 1868″, aseguraron fuentes de esa embajada.

En Venezuela se cambió la denominación en 2002 por medio de un decreto que establece conmemorar el 12 de octubre de cada año como “Día de la Resistencia Indígena”.

El objetivo es “reconocer nuestra autoafirmación americanista por la unidad y diversidad cultural y humana”, asegura el decreto presidencial, a la vez que establece “iniciar la revisión de los textos escolares” de geografía e historia.

En Bolivia, la embajada publicó en los últimos días que el viceministro de Descolonización, Félix Cárdenas, informó que “la Comunidad Andina de Naciones (CAN) decidió que el 12 de octubre se declare `Día Continental de la Descolonización`, para impulsar un profundo proceso de cambio en todo el continente”, al tiempo que reivindicó la construcción del Estado Plurinacional.

En Perú, la fecha se celebra como el “Día de los Pueblos Originarios y del Diálogo Intercultural” establecido “por la ley 29421 del Congreso que promulgó el presidente Alan García” el 9 de octubre de 2009, aseguró la embajada a Télam.

En Ecuador se celebra el 12 de octubre bajo la denominación de “Día de las Culturas”, desde el año pasado.

Mientras tanto España, que buscó renovar y agiornar criterios sobre la conquista peninsular, acordó en 1992 celebrar los 500 años de la conquista bajo el lema de “Encuentro de Culturas”, buscando desdibujar su carácter violento e imperial.

Los pueblos originarios y muchos pensadores rechazaron la idea de “encuentro”, ya que volvía a “encubrirse” la historia de dominación, desestructuración, explotación y destrucción que llevó adelante la conquista y colonización de América, provocando el mayor genocidio de la historia.

Lejos de este cuestionamiento y de una reparación histórica, España reivindica aquella misión y coloca al 12 de octubre en un lugar central de sus celebraciones como “Fiesta Nacional de España”, desde 1987, luego de haberla instaurado como “Fiesta de la Raza” en 1918 y modificarla en 1958 por “Fiesta de la Hispanidad”, hasta tomar la denominación oficial actual.

 

Share
 
Share

Los líos que armó la agencia en su apoyo al racismo del oriente

y que hacen que nadie entienda la alianza de Santa Cruz con

los indígenas amazónicos en la disputa de modelo con el MAS.

Intentaron otro Kosovo, pero finalmente habrá acuerdo pluricultural.

 

JPI

 

Las largas garras del Imperio

 

 

 

 

 

Semanario Miradas al Sur Inicio › Internacional

“En Bolivia se disputa el modelo de liberación”

Año 4. Edición número 177. Domingo 09 de octubre de 2011
Por

Emiliano Guido

 

Rumbo a la paz. Los indios del tipnis dialogarán con Evo esta semana.
Entrevista: Maristella Svampa, socióloga. La especialista entiende que la crisis abierta en el país andino revela la tensión existente entre estatistas y autonomistas.

Mientras avanza la columna indígena hacia La Paz, en protesta por la construcción de una ruta sobre un parque nacional, la mayor crisis de la era Evo Morales dispara en los medios y los analistas, interrogantes fangosos y cruzados. ¿Es, finalmente, el trazado de la carretera por el Tipnis una maniobra del sub-imperialismo brasileño para expandir el transporte de sus productos? ¿O, son, en realidad, los pueblos originarios amazónicos, títeres de las agencias norteamericanas? Sin embargo, para la socióloga argentina Maristella Svampa, autora de los recomendables libros Debatir Bolivia. Los contornos de un proyecto de descolonización Las vías de la emancipación. Conversaciones con Álvaro García Linera, el eje del análisis sobre la coyuntura boliviana debería ser menos maniqueo y extremista. “Con la derrota de las oligarquías regionales, el gobierno profundizó una perspectiva más convencional del Estado y del desarrollo. Por el contrario, los indígenas de las tierras bajas tienen una mirada más respetuosa del territorio. Así, lo que está en disputa ahora en Bolivia es también qué se entiende por proyecto de descolonización”, advierte Svampa y acto seguido no olvida de señalar “el aprovechamiento que la derecha de Santa Cruz, profundamente racista, hizo del tema indigenista”.
–¿Cuál es el objetivo estratégico que persigue el gobierno con la carretera amazónica? ¿Extender la frontera del Estado?
–Quien conoce Bolivia sabe que es necesario interconectar el país y que éste es un reclamo real. En este caso, también se busca “independizar” el departamento de Beni de Santa Cruz creando nuevas rutas. Pero, también es cierto que la carretera abre una puerta a numerosos proyectos extractivos, que traerán consecuencias sociales y ambientales negativas, y que los pueblos indígenas involucrados no fueron consultados.
En ese sentido, creo que la ceguera del gobierno, luego del antecedente del gasolinazo (levantamiento popular por el aumento de la nafta), tiene que ver con un proceso de construcción de la hegemonía poco pluralista: no hay consulta a las organizaciones, y cuando las hay, el gobierno busca claramente tutelarlas.
–En la tensión entre desarrollo y buen vivir, parece estar ganando fuerza el primer tópico dentro del oficialismo. ¿Por qué?
–Hay que leer la problemática en varios niveles. Primero, desde el comienzo del gobierno de Evo (Morales) hubo tensiones entre la aspiración de crear un Estado plurinacional y la voluntad de construir un Estado nacional. Para lo primero no hay receta; hay que inventarlas; para lo segundo, sí. En el marco de la polarización social y regional que se vivió hasta 2008, dichas tensiones aparecían desdibujadas. Luego, con la derrota de las oligarquías regionales, el gobierno profundizó una perspectiva más convencional del Estado y del desarrollo, basada en un programa de megaproyectos extractivistas, muy alejados de la perspectiva indígena del buen vivir.
A esta inflexión estatista hay que agregar que hoy también se deshace la supuesta articulación entre lo campesino y lo indígena, y entre indígenas de tierras altas (aymaras y quechuas) y de tierras bajas, ya que estos sectores proyectan una visión diferente del territorio y del desarrollo. Mientras cocaleros y campesinos colonizadores buscan apropiarse y explotar económicamente el territorio, sin muchos recaudos, los indígenas de las tierras bajas (sobre todo los de la Amazonía) tienen una perspectiva más respetuosa del mismo. Así, lo que está en disputa ahora es también qué se entiende por proyecto de descolonización.
–¿Cómo entender políticamente a los indígenas de las tierras bajas? ¿Porqué nunca fueron un actor de fuerza dentro del MAS?
–El MAS no es un partido convencional; proviene del sindicalismo campesino, y aunque en su ampliación (social y geográfica) fue cambiando, no puede contener el mosaico de fuerzas sociales que atraviesan Bolivia. Los indígenas de las tierras bajas tienen sus propias organizaciones, como Cidob y Conamaq, que promovieron temas como la autonomía indígena. A veces, en su apoyo a Evo, estas organizaciones asumieron rasgos pragmáticos y corporativos, pero luego de la Contracumbre Climática en Cochabamba, la autonomía, la defensa del territorio y el derecho de consulta (previa, libre y vinculante), aparecen en el centro del discurso descolonizador.
–¿Hasta dónde la presencia de las ONG y agencias norteamericanas como la Usaid son reales en la protesta indígena?
–Lamentablemente, ese discurso forma parte del intento del gobierno por desprestigiar a las organizaciones movilizadas. No es la primera vez que Evo apela a esa estrategia, dada la incomodidad que le generan los reclamos ambientales. Por último, antes que indagar sobre la intervención de Usaid (cuyo alcance debe ser minimizado, ya que las organizaciones tienen autonomía), lo que hay que revisar es el aprovechamiento que la derecha de Santa Cruz, profundamente racista, hizo del tema indigenista en el marco del conflicto del Tipnis.
–En sus últimos escritos, el vicepresidente Álvaro García Linera plantea que el actual excedente de la economía hay que volcarlo al salto industrial del país. La COB, sin embargo, exige que ese dinero debe ser utilizado para el aumento de salarios. ¿Cómo observa esta contradicción?
–Desde su asunción en 2006, García Linera cambió su concepción sobre el Estado; él mismo afirma que tiene una visión hegeliana del mismo, lo cual lo lleva a impugnar todo reclamo como particularista en nombre de un supuesto interés general. Nadie niega que existan reclamos corporativos, pero eso no define de por sí su carácter legítimo o ilegítimo, justo o injusto. En Bolivia hay suficientes reservas como para llevar una política salarial más redistributiva, al menos en el sector público. Por último, creo que lo de García Linera responde a una voluntad de modernización –no a un lobby–, aunque hablar del “gran salto industrial”, cuando lo que hay en carpeta son todos proyectos extractivos con impacto ambiental, devela una ilusión desarrollista, esto es, un proyecto de modernización de patas cortas y consecuencias negativas largas.

OTRAS NOTAS

  • Paradojalmente, una protesta de las etnias amazónicas disparó la mayor crisis del primer gobierno indígena boliviano. Por lo tanto, la reunión que tendrán esta semana en el Palacio Quemado el presidente Evo Morales y los líderes de los grupos comunitarios Moxeños, Yuracarés y Chimanes promete ser ríspida por los múltiples pases de facturas que se están haciendo presumibles compañeros políticos de ruta.

  • Ahora se abre un período de construcción de hegemonía en Bolivia, adelanta a Miradas al Sur Maristella Svampa, profesora de la Universidad Nacional de La Plata y doctora en Sociología por la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París. Svampa acaba de publicar junto al periodista Pablo Stefanoni y el historiador Bruno Fornillo un libro que analiza el proceso de cambio abierto en el vecino país desde la asunción presidencial de Evo Morales en diciembre de 2005.

  • El próximo jueves 28 y viernes 29 de julio más de 220 comunicadores del Encuentro Nacional de Organizaciones Territoriales de Pueblos Originarios en la Argentina realizarán el Primer Congreso de Comunicación Indígena, a fin de debatir la aplicación del derecho a la comunicación con identidad a través de un plan nacional de comunicación indígena.
    Este congreso se realizará en la recientemente inaugurada Casa de la Militancia de la agrupación H.I.J.O.S., ubicada en el Espacio para la Memoria (ex ESMA), Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

  • La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual reconoció –por primera vez en la historia argentina– el derecho a la comunicación de los pueblos originarios. Durante años, los integrantes de estas comunidades denunciaron la violación de este derecho fundamental que impedía la proyección de la comunicación indígena con identidad.

  • Hugo Chávez la ha logrado varias veces, a Álvaro Uribe se la negaron y a Manuel Zelaya lo sacaron en pijamas de su país por creer que la buscaría. Es la reelección presidencial. En América latina, la posibilidad de reelegirse a un cargo público es algo limitado en unos países y que ha sido objeto de controversiales reformas en otros. Pero en todo caso es un tema álgido que suele generar fuertes debates cuando aparece en la agenda política. Y es lo que pasa actualmente en Bolivia.

  • Por primera vez un jefe de estado escucha los reclamos de las comunidades aborígenes y reconoce sus derechos territoriales y culturales.


Share
© 2012 Caosmosis - Filotopia - Ecosofia Suffusion theme by Sayontan Sinha